El complejo fenómeno de las alucinaciones

Fuera del argot psicológico, es muy común recurrir a la palabra «alucinar» para indicar, entre otras, sorpresa o incredulidad («cuando vi el cambio que había dado, aluciné»). Sin embargo, las alucinaciones son un fenómeno psicológico extremadamente complejo a la par que interesante.

Al hablar de alucinaciones, lo primero a destacar sería la dificultad que se ha venido arrastrando para tratar de definir el fenómeno de una forma precisa. Sin adentrarnos mucho en la evolución conceptual del fenómeno de las alucinaciones, es plausible asegurar que una de las definiciones que más adeptos ha conseguido (aunque no sin detractores) ha sido la que alude a que las alucinaciones son «percepciones sin objeto». Es decir, un amplio grupo de autores defendió que una alucinación consistía en percibir algo (en cualquier modalidad sensorial) sin que ese «algo» se encontrara presente realmente.

Las alucinaciones pues, serían una serie de fenómenos que se encuadran dentro de la parte de psicopatología que estudia las alteraciones en la percepción y la imaginación. Concretamente, las alucinaciones estarían dentro de un grupo de alteraciones llamadas engaños perceptivos.

Las alucinaciones y los sentidos

Partiendo de la mencionada definición, podemos distinguir entre varios tipos de alucinaciones según su modalidad sensorial. Concretamente, podemos encontrar los siguientes tipos de alucinaciones:

  • Alucinaciones auditivas: 

Son las alucinaciones más frecuentes (a pesar de que en el ideario popular las visuales son más populares). Dentro de este tipo de alucinaciones, existen también formas diferentes. Por ejemplo, podemos encontrar las alucinaciones auditivas verbales, que conforman la percepción de voces, que pueden ser de una o varias personas o que su contenido puede ser coherente o incoherente, además de ser percibidas como mensajes comprensibles o ininteligibles, o en segunda o tercera persona, entre otros. Además de las alucinaciones auditivas verbales, podemos encontrar también alucinaciones visuales que se perciben como ruidos, murmullos, pasos, golpes… Considerándose estas como alucinaciones auditivas básicas o elementales.

Una forma peculiar de este tipo de alucinaciones es el llamado eco del pensamiento, que consiste en que la persona escucha sus propios pensamientos como si alguien los estuviera diciendo en voz alta.

Las alucinaciones auditivas pueden encontrarse en cuadros depresivos, en la esquizofrenia o en estados orgánicos agudos, como la alucinosis alcohólica.

  • Alucinaciones visuales:

Presentes en muchos cuadros de diferente índole, se podría decir que son, tras las alucinaciones auditivas, de las más frecuentes. Aquí el repertorio de formas y tipos de alucinación es muy amplio. Por ejemplo, puede darse una alucinación consistente en la percepción de imágenes elementales (esto se llamaría fotopsia), pero también hay alucinaciones más complejas, en las que se pueden percibir figuras humanas o animales con un tamaño diferente al real (alucinaciones liliputienses con un tamaño más pequeño y alucionaciones gulliverianas con un tamaño más grande).

Un fenómeno muy curioso, infrecuente e impactante lo encontramos en un tipo de alucinación visual llamado autoscopia. En él, la persona que tiene esta alucinación, se «ve» a si misma, como si fuera un doble reflejado en un cristal. Y no menos curioso es el fenómeno de la autoscopia negativa, en el que ante un espejo, no vemos nuestro reflejo (fenómeno inverso).

  • Alucinaciones olfativas:

Son mucho menos frecuentes que las dos anteriores. En este tipo de alucinación se perciben olores que no están presentes en la realidad. Normalmente suele tener una vivencia negativa (olores desagradables), y se suele dar en cuadros depresivos, esquizofrenia, epilepsia o en lesiones cerebrales específicas.

  • Alucinaciones gustativas:

Al igual que en el caso anterior, las vivencias gustativas suelen ser en negativo (sabores desagradables). Aquí se da la particularidad de que la persona que tiene este tipo de alucinaciones puede atribuirlas a factores ajenos a la propia persona (factores exteriores) o también puede atribuirlos a la propia persona (creer que el cuerpo está «podrido», por ejemplo). El cuadro más típico en el que se presentan este tipo de alucinaciones es en la esquizofrenia.

  • Alucinaciones táctiles:

En este fenómeno, las personas se sienten tocadas con más o menos intensidad o de muy diversas formas (pellizcos, caricias, etc.). También se pueden sentir calambres o sensaciones de corriente. Las formas activas de las alucinaciones táctiles consisten en que la persona cree que ha tocado un objeto que en realidad no está presente. En las formas pasivas, la persona cree que es algo o alguien quien le toca o agarra, no estando ese algo o alguien presente realmente.

Como formas específicas de estas alucinaciones, nos encontramos con las alucinaciones térmicas (sensación de calor o frío), hídricas (percepción de fluidos en el cuerpo) o parestesias, que es una sensación de hormigueo. Y también relacionada con esta última, nos encontramos con la formicación, que es una alucinación táctil consistente en la percepción de que hay animales pequeños o insectos recorriendo el cuerpo de la persona, por encima o debajo de la piel.

  • Alucinaciones somáticas/viscerales:

Son alucinaciones que hacen que la persona perciba sensaciones muy extrañas acerca del interior de su propio cuerpo, en las que, supuestamente, los órganos internos y externos se ven afectados. Los testimonios cuando se dan este tipo de alucinaciones pueden consistir en que, por ejemplo, se tenga la sensación de que el intestino se está moviendo para enrollarse sobre si mismo, o que las venas del cuerpo se están saliendo.

Estas alucinaciones están muy relacionadas con otro grupo de alteraciones llamadas alteraciones de la conciencia.

  • Alucinaciones cinestésicas:

Consisten en la percepción de movimiento de algunas partes de nuestro cuerpo cuando en realidad no se están moviendo. También se pueden presentar en la esquizofrenia, pero son más frecuentes en personas que tienen algún tipo de trastorno neurológico.

Aunque esta es una clasificación de las alucinaciones basada en la modalidad sensorial, existen otras clasificaciones que agrupan todas las que se han estudiado hasta la fecha, según diferentes criterios.

La Psicología lleva muchos años investigando este tipo de fenómenos para, entre otras cosas, ayudar a comprenderlos para poder tratarlos. En este largo recorrido de investigación de las alucinaciones se ha mostrado, una vez más, lo inmensamente complejo que es el ser humano, especialmente en su dimensión psíquica.

Los estudios acerca de este tipo de alteraciones son fundamentales para elaborar diagnósticos y tratamientos clínicos llevados a cabo por, principalmente, psicólogos/as y psiquiatras.

 

 

 

 

 

Alberto Álamo
Nº Col. AN08736

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *