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Adicciones

Adicciones

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

Niveles de consumo en la adicción

En las adicciones a sustancias, existen cuatro formas de consumo de sustancias, que se diferencian y clasifican según el nivel de dependencia que genera en las personas:

  • Experimentación: Aquellas circunstancias en las que se prueba una sustancia por “curiosidad”, sin que ello implique necesariamente que tenga que haber un segundo consumo de dicha sustancia.
  • Uso: Normalmente el consumo se circunscribe a situaciones ocasionales, y no existe una necesidad de consumir mucha cantidad y a diario. No existe malestar ni se tienen por qué ver afectadas las áreas de nuestra vida. No obstante, el uso de sustancias tóxicas es algo engañoso, ya que, debido al fenómeno de la tolerancia, normalmente vamos a necesitar más cantidad de la sustancia que se consume para que llegue a producir los mismos efectos, con lo que, de forma progresiva, el uso puede derivar en abuso y en dependencia.
  • Abuso: Existe más frecuencia en el consumo y este está más presente en la vida de la persona. Se dan episodios de consumo muy elevado que derivan en intoxicación. Como curiosidad, en el caso de las personas menores de edad, cualquier uso de las sustancias ya se considera abuso, legalmente hablando.
  • Dependencia: El consumo de sustancias ya toma las riendas de la vida de la persona, necesitando esta consumir la dosis mínima que produce el efecto deseado. Desde que una sustancia es consumida hasta que crea dependencia sucede un fenómeno curioso; al principio, la sustancia se consume para obtener placer, y poco a poco, se empieza a consumir para no sentir dolor.

Tipos de adicciones

El paradigma del fenómeno de las adicciones más comunes ha cambiado mucho en los últimos años, ya que antes, al hablar de adicciones, siempre nos referíamos a alguna sustancia en concreto que las personas consumían y dichas sustancias tenían un efecto en sus vidas. Ahora también describimos y analizamos las adicciones sin sustancias, y poco a poco van siendo cada vez más visibles. Con o sin sustancias, estas son algunas de las adicciones más comunes:

  • Adicción al tabaco: Aun con décadas de campañas publicitarias para tratar de concienciar sobre los efectos del tabaco, la nicotina es seguramente la sustancia que se consume más difícil de dejar (así lo señalan numerosos estudios). Algunos factores como la socialización, la integración del consumo en la vida cotidiana (consumo legal) o, aunque ya no tanto, la asociación del acto de fumar con determinados arquetipos deseados o deseables para la sociedad.
  • Adicción al Alcohol: También una sustancia de consumo legal. Así como la nicotina ha sido el centro de muchas campañas de concienciación, así como de reformas legales para limitar los espacios donde fumar, en el caso del alcohol, existe toda una cultura en torno a su consumo, que también tiene un marcado carácter social y reporta unas consecuencias inmediatas que pueden y suelen traducirse por quien consume como positivas, tales como desinhibición o locuacidad, pero que esconden otro tipo de consecuencias tales como la afectación en la vida social, laboral, íntima o familiar, así como problemas y enfermedades graves.
  • Adicción al Cannabis: Su consumo tiene una tipificación legal diferente a la del alcohol y nicotina, ya que estar en posesión de cierta cantidad de esta droga supone un delito contra la salud pública, al considerar que excediendo una cantidad determinada de cannabis esta se considera que excede la cantidad suficiente para el consumo propio y puede ser usada para su tráfico, que es ilegal. El cannabis puede provocar innumerables consecuencias, entre las que se encuentran problemas en la atención, percepción y memoria o la aparición de brotes psicóticos.
  • Adicción al Juego: Esta es una de las adicciones que ha sido más estudiada desde que las adicciones sin sustancias empezaron a ser estudiadas como otras adicciones de igual importancia. Una de las dificultades a la hora de luchar contra dicha adicción consiste en la versatilidad de la adicción, por existir muchas formas de jugar diferentes, tales como las apuestas, juegos de azar, póker, máquinas tragaperras, largo etc. El fenómeno psicológico más relacionado con la adicción al juego es el refuerzo intermitente que conlleva la dinámica de este tipo de juegos, siendo este tipo de refuerzo el más poderoso de todos los que existen, por lo que la probabilidad de repetir la conducta (de juego) es más elevada que en otro tipo de actividades.
  • Adicción al Móvil: La adicción a las tecnologías de la información y comunicación (TICs) son un interesante reflejo de las nuevas formas de comunicación que se han dado en nuestra sociedad en las últimas dos décadas. Las personas con este tipo de adicción dejan de lado sus responsabilidades o ven su vida afectada por pasarse demasiado tiempo delante de la pantalla de un teléfono, tablet u ordenador, entre otras actividades, para mirar redes sociales, como Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, largo etcétera, no siendo la principal actividad que se da en estos dispositivos el uso de videojuegos, ya que en ese caso nos encontraríamos ante una adicción específica al juego, y no a TICs.
  • Adicción al trabajo

Adicciones sin sustancia

Son aquellas adicciones que consisten en comportamientos repetidos que, inicialmente nos reportan placer, pero que al perder el control sobre el cómo se dan estos comportamientos, tienen una afectación muy importante en la vida de las personas, que se traduce en una dependencia.

Estas son las adicciones sin sustancia más frecuentes:

  • Juego
  • Redes sociales
  • Videojuegos
  • Compras
  • Pornografía
  • Trabajo

Adicciones en adolescentes

La adolescencia es un momento de tránsito en la vida de las personas, que tiene una serie de características muy específicas, que normalmente tienen que ver con los cambios que se producen a todos los niveles.

En este contexto, la prevención y el tratamiento del consumo de sustancias o de actividades susceptibles de generar una dependencia es crucial. Sabemos que determinados rasgos como la impulsividad puntúan más alto en el caso de chicos o chicas adolescentes, y la impulsividad es un rasgo muy relacionado con el consumo de sustancias y, dentro de este, con la pérdida de control, lo cual puede convertir un consumo por experimentación en una dependencia en cuestión de poco tiempo.

¿Cómo prevenir las adicciones?

La prevención de las adicciones es algo sobre lo que muchas organizaciones de todo tipo trabajan en todo el mundo. Gobiernos, fundaciones, asociaciones… tratan de promover estilos de vida sanos para frenar el aumento de la prevalencia de dependencias con o sin sustancias.

La prevención de las adicciones suele tener tres niveles:

  • Prevención universal: dirigida a la totalidad de la población
  • Prevención selectiva: dirigida a un sector de la población en el que se pueden apreciar ciertos factores de riego que están por encima de la media
  • Prevención indicada: dirigida a individuos que tienen factores de riesgo marcados

A través de estas campañas, se actúa en diferentes focos de la problemática asociada al consumo de sustancias o situaciones susceptibles de causar adicción.

Pero aparte de estos niveles de prevención, existen siempre recursos en el ámbito de la psicología, en el caso de que una persona detecte en sí misma o en alguien de su alrededor, que puede existir un riesgo real de tener una adicción. Lo recomendable es acudir a un profesional de la psicología que tenga experiencia y formación en el tratamiento de adicciones.

Tratamiento para las adicciones

Las adicciones, por la entidad y las repercusiones que tienen, han de ser tratadas de forma muy específica, ya que en la mayoría de los casos la estrategia a utilizar es la abstinencia. Para garantizar dicha abstinencia, es recomendable que se trabaje desde un enfoque multidisciplinar para que la persona pueda recuperar el control de su vida, por lo que se estructura un plan de acción individualizado, dependiendo del nivel de dependencia.

Las intervenciones grupales llevan mostrando una eficacia muy alta desde hace mucho tiempo, ya que la influencia de los iguales en un grupo actúa como un reforzador muy eficaz. A nivel individual, se puede llevar a cabo intervenciones psicológicas que son muy importantes, relacionadas con la posesión de un espacio para expresar emociones, analizar situaciones amenazantes para minimizar el riesgo de una posible recaída, así como para mantener una motivación necesaria para la abstinencia.

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