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Dependencia emocional

Dependencia emocional

La dependencia emocional es una situación que puede darse en las vinculaciones emocionales entre dos personas. No necesariamente se circunscribe al ámbito de la pareja, aunque es este el ámbito en el que se da de manera más frecuente.

Son muchos los autores que han definido este concepto, desde muchas y muy diversas perspectivas, pero existen rasgos comunes de la mayoría de definiciones, que hablan de la necesidad que se siente por tener y mantener el vínculo afectivo con la otra persona, a pesar de que existan variables que puedan ser perjudiciales. También se habla del miedo que una persona siente ante la idea de desvincularse afectivamente del otro.

Dependencia emocional en la pareja

La dependencia emocional es un motivo de consulta habitual en el caso de “problemas de parejas”. Las mencionadas variables dañinas o perjudiciales que se suelen dar en este tipo de situaciones en las parejas tienen que ver con el aislamiento social; ya que es muy habitual aislarse de amigos y conocidos por parte de ambos miembros de la pareja, siempre para pasar más tiempo con la otra persona. Además, suele darse un abandono de actividades que a cada miembro de la pareja, por separado, le reportan bienestar. Todo ello por sentir, a menudo, la obligación de estar con la otra persona.

Causas de la dependencia emocional

Existen varias causas asociadas a la aparición de la dependencia emocional. Las principales, según muchas investigaciones, son estas:

  • Estilo de apego: el cómo hemos aprendido a vincularnos emocionalmente, especialmente en etapas infantiles de nuestra vida, condiciona a que nos vinculemos de una determinada manera en la etapa adulta. Según el estilo de apego, la probabilidad de que una persona dependa emocionalmente de otra será más o menos elevada.
  • Historia familiar: determinados hechos acontecidos en el ámbito familiar suelen tener repercusiones psicológicas de todo tipo. Concreta y especialmente, acontecimientos vividos como abandono suelen condicionar nuestra forma de relacionarnos y vincularnos con los demás a todos los niveles.
  • Educación afectiva y emocional: el cómo concebimos las relaciones sociales y especialmente de pareja tiene mucho que ver con cómo formamos esas relaciones. La falta de modelos adecuados de vinculación emocional puede generar carencias y anomalías en nuestras vinculaciones, tales como la dependencia emocional en la pareja.

La co-dependencia emocional

Es habitual hablar de una persona con dependencia emocional, principalmente en pareja, y de las manifestaciones que describen dicha dependencia (inseguridades, miedos ante una pérdida, sensación de amenaza cuando aparece otra persona, celos… , pero puede existir una dependencia emocional bidireccional o también llamada co-dependencia emocional.

En estos casos, las dos personas tienden a realizar conductas de aislamiento con respecto a su grupo de amigos o incluso familias. De esta forma, dichas conductas son retroalimentadas por ambos miembros de la pareja (en el caso de que hablemos de parejas, pues aunque en menor medida, también pueden existir co-dependencias emocionales en ámbitos diferentes a los de la pareja), acentuando más el aislamiento social, e incluso la “disolución de la identidad”, ya que existe una tendencia a que en casos de co-dependencia emocional, cada miembro de la pareja deja de hacer aquello que le gusta o le llena, siempre en “favor” de la pareja.

La dependencia emocional en la amistad

Tal como se ha dicho, la dependencia emocional, aun siendo un fenómeno psicológico más visible en el ámbito de la pareja, también tiene sus manifestaciones en otro tipo de vínculos emocionales diferentes a este. Uno de estos ámbitos es el de la amistad.

A pesar de que la dinámica de este estado psicológico es similar, la dependencia emocional en el caso de la amistad presenta algunas particularidades a tener en cuenta con respecto a la dependencia emocional en pareja. Y es que, en la pareja se presupone que se ha llevado a cabo un acuerdo tácito que implica cierta exclusividad de índole emocional y a menudo erótica, de tal forma que ciertas actividades están “permitidas” únicamente con nuestra pareja sentimental. En la amistad no existe ni, de hecho, es recomendable que exista dicha exclusividad, porque no se tiene, en principio, que entender de una forma negativa, el que una persona tenga más de un amigo o amiga, con el que haga diferentes y diversas actividades de forma libre.

Los celos ante la posibilidad de que un amigo o amiga se vincule con otra persona, el miedo a “perder” esa amistad y, estrechamente relacionado, el miedo a la soledad, son algunas manifestaciones de este tipo de dependencia emocional.

La dependencia emocional: cómo superarla

La dependencia emocional no es un problema o dificultad coyuntural que tenga un remedio instantáneo, como si de una pequeña herida superficial se tratase. Este fenómeno es algo que se encuentra inmerso en nuestra estructura de personalidad, por lo que llevar a cabo cambios en la línea de tener relaciones sanas es algo que lleva tiempo.

Lo más recomendable es acudir a un psicólogo o psicóloga en el caso de que una persona perciba que está viviendo esta situación de dependencia emocional. Un profesional de la psicología puede ayudar a la persona a conocerse un poco mejor, a identificar las causas de esta dependencia, y a evocar los cambios necesarios para no volver a adentrarse en las dinámicas conductuales, cognitivas y emocionales propias de la dependencia emocional.

En este proceso, las personas suelen ganar mucho en autonomía e independencia, y suelen mejorar mucho el autoestima, algo que guarda una estrecha relación con la aparición de dependencias emocionales y que, por tanto, juega un papel muy importante en el pronóstico de las mismas.

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