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Timidez

Timidez

La timidez conforma un rasgo de nuestra personalidad, que forma parte de nuestra forma de ser. La timidez, per se, no tiene por qué suponer un problema. De hecho, hay mucha gente que se considera tímida que vive su vida con total normalidad. Por lo tanto, hablar de timidez no significa, en absoluto, hablar de una enfermedad o de un trastorno.

Sin embargo, la timidez combinada con alguna vivencia desagradable o incómoda, sobre todo en el ámbito social, puede derivar en una dificultad o un problema de interacción social. En esos casos, ante la dificultad para gestionar situaciones sociales, la tendencia a evitarlas o un nivel de ansiedad considerable ante situaciones sociales, es muy recomendable acudir a un psicólogo o una psicóloga.

Timidez extrema

La timidez extrema está estrechamente relacionada con comportamientos socialmente fóbicos (fobia social). En este caso no hablaríamos de un rasgo más de nuestra personalidad, que puede ser positivo en algunas situaciones y no tanto en otras. Por el contrario, hablamos de una dificultad con un marcado carácter desadaptativo, que genera un malestar muy significativo a nuestras vidas.

La timidez extrema limita mucho la vida de cualquier persona, ya que la interacción social forma parte de nuestra rutina en la inmensa mayoría de los casos. Recibir un pedido en casa puede ser un trámite y ser interpretado como una interacción con una persona desconocida, sin ningún tipo de trascendencia, pero para personas que tienen una situación de timidez extrema, dicha interacción les puede producir mucha ansiedad, manifestada a través de síntomas físicos (sudoración, taquicardia, temblores…), cognitivos (anticipación de un posible fracaso de la situación, ideas irracionales acerca de la propia capacidad de interactuar…) o conductuales (la tendencia a evitar cada vez más el trato con personas).

Causas de la timidez

Si hablamos de timidez como el rasgo anteriormente descrito, aquel que, per se, no nos genera o no tiene por qué generarnos sufrimiento, la causa de la timidez viene determinada por una combinación entre la herencia genética y la influencia de nuestro contexto. De hecho, a día de hoy, todavía no se sabe con seguridad qué peso tiene cada una de estas influencias, no solo en este rasgo, sino en los rasgos de personalidad en general.

Si nos centramos en la timidez extrema, parece que el componente contextual o situacional tiene mucho más peso. Habitualmente, el tener una timidez extrema se ha podido deber a toda una serie de aprendizajes que han favorecido la inhibición en la interacción social (por ejemplo, ser humillado o humillada en momentos en los que se interactuaba, en contextos percibidos como amenazantes).

Timidez infantil

Las experiencias vividas en situaciones sociales por niños y niñas pueden determinar el cómo se van conformando las interacciones sociales en la adolescencia y en la adultez. La etapa infanto-juvenil es una etapa muy sensible con respecto al desarrollo de una timidez extrema. En esta etapa, los niños y niñas se encuentran en pleno desarrollo físico, emocional y cognitivo, por lo que hay situaciones que puedan suponer un desequilibrio entre los recursos psicológicos que tengan y los recursos que demanda la propia situación, siendo estos últimos superiores a los primeros.

Por este motivo, es muy importante identificar posibles experiencias vividas de forma desagradable durante la infancia y adolescencia, para poder actuar antes de que los aprendizajes de esas situaciones puedan verse reforzados y, por tanto, se cronifique esa timidez, volviéndose desadaptativa y problemática.

Tratamiento para la timidez extrema

El tratamiento más adecuado para la timidez extrema es el tratamiento psicológico. Existen varios enfoques de trabajo, pero todos comparten una parte psicoeducativa, en la que él o la paciente conozca lo que le sucede, una parte de visualización de posibles situaciones a afrontar, y una exposición a las situaciones sociales que generan ansiedad. De esta forma, la persona con una timidez extrema puede llegar a “desaprender” que la inhibición, evitación o huida son la solución ante esta dificultad.

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