¿Tu peque lleva meses hablándote de tiranosaurios, triceratops y velociraptores sin parar? ¿Sabe pronunciar «Parasaurolophus» mejor que tú? Antes de pedirle que cambie de tema, quédate con esto: la ciencia tiene algo muy interesante que decirte al respecto.
Diversas investigaciones en psicología del desarrollo apuntan a que los niños que desarrollan una obsesión intensa y sostenida por los dinosaurios durante la infancia temprana presentan ciertos indicadores cognitivos que los distinguen del resto.

